El
Viento
Aire en movimiento. Este término se suele aplicar al movimiento horizontal propio de la atmósfera; los movimientos verticales, o casi verticales, se llaman corrientes. Los vientos se producen por diferencias de presión atmosférica, atribuidas, sobre todo, a diferencias de temperatura. Las variaciones en la distribución de presión y temperatura se deben, en gran medida, a la distribución desigual del calentamiento solar, junto a las diferentes propiedades térmicas de las superficies terrestres y oceánicas Cuando las temperaturas de regiones adyacentes difieren, el aire más caliente tiende a ascender y a soplar sobre el aire más frío y, por tanto, más pesado. Los vientos generados de esta forma suelen quedar muy perturbados por la rotación de la Tierra.
Los vientos pueden clasificarse en cuatro clases principales: dominantes, estacionales, locales y, por último, ciclónicos y anticiclónicos
Los
vientos dominantes
Cerca del ecuador hay una banda de bajas presiones, llamada zona de calmas ecuatoriales, situada entre los 10° de latitud S y los 10° de latitud N. En esta zona, el aire es caliente y sofocante. A unos 30° del ecuador en ambos hemisferios hay otra banda de presiones altas con calmas, vientos suaves y variables. El aire superficial, al moverse desde esta zona hasta la banda ecuatorial de presiones bajas, constituye los vientos alisios, dominantes en las latitudes menores. En el hemisferio norte, el viento del norte que sopla hacia el ecuador se desvía por la rotación de la Tierra hasta convertirse en un viento del noreste, llamada alisio del noreste. En el hemisferio sur el viento del sur se desvía de forma similar para ser el alisio del sureste.
Desde el lado polar de la banda de presión alta en ambos hemisferios la presión atmosférica disminuye hacia centros de presión baja en latitudes medias y altas. Los vientos dirigidos hacia los polos, puestos en marcha por estos sistemas de presión, se desvían hacia el este por la rotación de la Tierra. Puesto que los vientos se denominan según la dirección desde la que soplan, los vientos de las latitudes medias se califican como dominantes del oeste. Éstos resultan muy modificados por las perturbaciones ciclónicas y anticiclónicas viajeras que provocan cambios diarios de las direcciones.
Las regiones más frías de los polos tienden a ser centros de alta presión, en particular en el hemisferio sur, y los vientos dominantes que parten de estas áreas se desvían para convertirse en los vientos polares del este.
El viento más fuerte que se ha medido con fiabilidad sobre la superficie de la Tierra tenía un velocidad de 362 km/h y se registró en el monte Washington, en New Hampshire (Estados Unidos), el 12 de abril de 1934. Sin embargo, se producen vientos mucho más fuertes cerca de los centros de los tornados.
Al aumentar la altura sobre la superficie de la Tierra, los vientos dominantes del oeste se aceleran y cubren una superficie mayor entre el ecuador y el polo. Así, los vientos alisios y los polares del este son bajos y, en general, son reemplazados por los del oeste sobre alturas de unos cientos de metros. Los vientos del oeste más fuertes se producen a alturas de entre 10 y 20 km y tienden a concentrarse en una banda bastante estrecha llamada corriente de chorro, donde se han medido hasta 550 km/h de velocidad.
Los
vientos estacionales
El aire sobre la tierra es más cálido en verano y más frío en invierno que el situado sobre el océano adyacente en una misma estación. Así, durante el verano, los continentes son lugares de presión baja con vientos que soplan desde los océanos, que están más fríos. En invierno, los continentes albergan altas presiones, y los vientos se dirigen hacia los océanos, ahora más cálidos. Los ejemplos típicos de estos vientos son los monzones del mar de la China y del océano Índico.
Los
vientos locales
Parecidos a las variaciones estacionales de temperatura y presión entre la tierra y el agua hay cambios diarios que ejercen efectos similares pero más localizados. En verano sobre todo, la tierra está más caliente que el mar durante el día y más fría durante la noche: esto induce un sistema de brisas dirigidas hacia tierra de día y hacia el mar de noche. Estas brisas penetran hasta unos 50 km tierra y mar adentro.
Hay
cambios diarios de temperatura similares sobre terrenos irregulares que
provocan brisas en las montañas y en los valles. Otros vientos inducidos por
fenómenos locales son los torbellinos y los vientos asociados a las tormentas.
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Nombre |
Dirección de donde
proviene el viento |
Zona de influencia |
Características
|
Ábrego
|
Sudoeste
(SO) |
Andalucía |
Viento
templado y húmedo. |
|
Bochorno |
Sudeste
(SE) |
Valle del
Ebro |
Viento
húmedo. |
|
Cierzo |
Noroeste
(NO) |
Valle del
Ebro |
Viento
frío y seco. |
|
Galerna |
Sudoeste
(SO) ó Noroeste (NO) indistintamente |
Golfo de
Vizcaya |
Viento en
superficie brusco y acusado, con intenso temporal de mar. |
|
Galleo (ó regañón) |
Noroeste
(NO) |
Valle del
Duero |
Viento
frío y racheado, sopla a borbotones. |
|
Garbí |
Este-Sudeste
(E-SE) |
Costas de
Cataluña |
Brisa de
mar muy regular. |
|
Levante |
Este (E) |
Estrecho
de Gibraltar |
Viento persistente,
algo húmedo y racheado. |
|
Leveche |
Este-Sudeste
(E-SE) |
Costas de
Murcia |
Viento
húmedo, con sensación de bochorno. |
|
Llevant |
Noreste
(NE) |
Costas de
Cataluña |
Viento
fresco y húmedo, con fuerte temporal de mar. |
|
Matacabras |
Este (E) |
Golfo de
Cádiz |
Viento
persistente, algo húmedo y racheado. |
|
Mestral |
Noroeste
(NO) |
Golfo de
León |
Viento
racheado, con temporal de mar. |
|
Moncayo |
Noroeste
(NO) |
Zaragoza |
Viento
frío y seco. |
|
Poniente |
Oeste (O) |
Entra por
la costa portuguesa hacia la península |
Arrastra
las borrascas atlánticas. |
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Solano |
Este (E) |
Castilla-La
Mancha |
Viento
terral provocado por la radiación solar en verano. |
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Tramontana |
Norte (N) |
Ampurdán |
Viento
frío y turbulento. |
|
Vendaval |
Sudeste
(SE) |
Valle del
Guadalquivir |
Viento
racheado y ligeramente húmedo, en primavera y otoño ocasionalmente de
carácter huracanado. |
|
Xaloc |
Sudeste
(SE) |
Costas de
Levante |
Viento
cálido y algo húmedo, proviene del Sahara. |
Escala
de viento de Beaufort
Los marinos y los meteorólogos utilizan la escala de
viento de Beaufort para indicar la velocidad del viento. Fue diseñada en 805 por
el hidrógrafo irlandés Francis Beaufort. Sus denominaciones originales fueron
modificadas más tarde; la escala que se usa en la actualidad es la dada en la
tabla adjunta
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Cifra |
Nombre |
Velocidad |
Efectos del viento
en alta mar |
Altura ola (m) |
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nudos |
metros/seg. |
km/h |
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0 |
calma |
1 |
0 - 0,2 |
1 |
Mar como un espejo |
--- |
|
1 |
ventolina |
1 - 3 |
0,3 - 1,5 |
1 - 5 |
Rizos como escamas de pescado pero sin espuma. |
0,1 |
|
2 |
flojito |
4 - 6 |
1,6 - 3,3 |
6 - 11 |
Pequeñas olas, crestas de apariencia vitrea, sin romperse |
0,2 (0,3) |
|
3 |
flojo |
7 - 10 |
3,4 - 5,4 |
12 - 19 |
Pequeñas olas, crestas rompientes, espuma de aspecto
vitreo aislados vellones de espuma |
0,6 (1) |
|
4 |
bonancible-
moderado |
11 - 16 |
5,5 - 7,9 |
20 - 28 |
Pequeñas olas creciendo, cabrilleo numeroso y frecuente de
las olas |
1 (1,5) |
|
5 |
fresquito |
17 - 21 |
8,0 - 10,7 |
29 - 38 |
Olas medianas alargadas, cabrilleo (con salpicaduras) |
2 (2,5) |
|
6 |
fresco |
22 - 27 |
10,8 - 13,8 |
39 - 49 |
Se forman olas grandes, crestas de espuma blanca
(salpicaduras frecuentes) |
3 (4) |
|
7 |
frescachón |
28 - 33 |
13,9 - 17,1 |
50 - 61 |
El mar crece; la espuma blanca que proviene de las olas es
arrastrada por el viento |
4 (5,5) |
|
8 |
temporal |
34 - 40 |
17,2 - 20,7 |
62 - 74 |
Olas de altura media y mas alargadas, del borde superior
de sus crestas comienzan a destacarse torbellinos de salpicaduras |
5,5 (7,5) |
|
9 |
temporal fuerte |
41 - 47 |
20,8 - 24,4 |
75 - 88 |
Grandes olas, espesas estelas de espuma a lo largo del
viento, las crestas de las olas se rompen en rollos, las salpicaduras pueden
reducir la visibilidad |
7 (10) |
|
10 |
temporal duro |
48 - 55 |
24,5 - 28,4 |
89 - 102 |
Olas muy grandes con largas crestas en penachos, la espuma
se aglomera en grandes bancos y es llevada por el viento en espesas estelas
blancas en conjunto la superficie esta blanca, la visibilidad esta reducida |
9 (12,5) |
|
11 |
temporal muy
duro |
56 - 63 |
28,5 - 32,6 |
103 - 117 |
Olas de altura excepcional, (pueden perderse de vista tras
ellas barcos de tonelaje pequeño y medio), mar cubierta de espuma, la
visibilidad esta reducida |
11,5 (14) |
|
12 |
temporal
huracanado |
más de 64 |
más de 32,7 |
más de 118 |
Aire lleno de espuma, salpicaduras, mar cubierto de espuma
visibilidad muy reducida |
> 14 |
El viento y los obstáculosLa
orografía terrestre influye notablemente en la meteorología local. Los
isolotes, estrechos y cadenas montañosas provocan variaciones en el viento
que deben ser conocidas por los navegantes. |
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El relieve terrestre
influye notablemente en la meteorología, especialmente a nivel local en
determinadas zonas. Algunos vientos, por ejemplo, están íntimamente ligados a
regiones determinadas que presentan una orografía especial: montañas
sobresalientes, sierras, estrechos, islas, etc. Esto genera situaciones que no siempre se reflejan
en los partes meteorológicos: alteraciones en la intensidad y dirección del
viento, formación de nieblas, el desencadenamiento de súbitas tormentas, etc.
Todo ello es la causa de que las condiciones sinópticas generales se vean
sensiblemente alteradas de forma súbita e inesparada. También, a nivel climático, la orografía origina
datos muy variables entre regiones a ambos lados de la cordillera cantábrica,
de los Andes, del Himalaya, etc, incluso en regiones geográficamente muy
próximas; un buen ejemplo de ello es la variedad de climas que presenta la
península ibérica. El origen y características de estas diferencias
climáticas vienen determinados principalmente por la dirección del viento
dominante y la situación de los grandes perfiles montañosos que son los
principales elementos de alteración. Por otra parte, desde el punto de vista de la
navegación, la orografía influye en el paso de estrechos, el fondeo en calas de
costas escarpadas, etc., que son maniobras que vienen determinadas por la
previsión de las condiciones meteorológicas locales. Variaciones
del viento a barlovento y a sotavento Cualquier protuberancia incide alterando la
dirección e intensidad del viento y variando también las variables de estado
del aire en función del tipo de obstáculo. Se pueden considerar a los
accidentes montañosos y los estrechos como los más significativos de cara a
la navegación pues son los que producen perturbaciones de más trascendencia. Las variaciones más importantes se producen a
sotavento del obstáculo, donde existen zonas de desvente y turbulencias que
se manifiestan en roladas constantes y aparentemente aleatorias. Las
perturbaciones producidas a barlovento del obstáculo no son tan perceptibles,
pues sólo existen variaciones en la dirección y algo en la intensidad. |
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Los
obstáculos se pueden dividir en dos grandes grupos:
A) Obstáculos pequeños Los obstáculos aislados y de relativa poca anchura
que producen tan sólo alteraciones en la dirección del viento (los grandes
edificios, peñones, islotes y montañas de no más de 100 km de anchura), ya
que el viento rodea el obstáculo En este caso las alteraciones son muy locales pero
notables en la dirección e intensidad del viento. A sotavento, justo detrás
del obstáculo aparece una zona muy pequeña en la que el viento experimenta
una desviación de aproximadamente 90 grados. Más adelante, aparece otra, de forma cónica, en la
que existen muchas turbulencias, con roladas de hasta 180º (Ver la figura de
la izquierda) Cuanto más alto sea el obstáculo, más longitud tendrá la zona cónica de perturbaciones |
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B) Los estrechos En
los estrechos consideramos dos casos:
a) El viento no circula en dirección al canal. Aquí interviene la anchura del estrecho. Si es de
menos de 25 millas no se producen importantes variaciones en la dirección del
viento. Si la anchura es superior a 25 millas, puede llegar a desviar
significativamente el flujo del aire, canalizándolo a través de él, en
función de la altura del relieve de las costas. b) El viento circula en la
dirección del canal. En este caso, se produce una aceleración que es
función de la forma del estrechamiento (ver figura); si éste es pronunciado,
el aire rebosa mediante corrientes ascendentes en el punto de máximo
estrechamiento, formándose pertur-baciones en forma de torbellinos a
sotavento (ver figura de la izquierda). En el caso de estrechos
relati-vamente anchos se produce una alteración isobárica importante debido a
la fuerte canalización del viento a lo largo del estrecho (ver figura de
abajo). El caso del estrecho de Gibraltar El estrecho de Gibraltar supone un ejemplo
característico de las perturbaciones que producen los estrechos en el viento. Cuando la costa andaluza está sometida a un régimen
del Sur o Sureste: en la costa penibética, de Málaga a Almería el viento
sopla de levante debido al efecto desviador del estrecho. C) Las grandes cadenas montañosas Las cadenas montañosas de gran longitud no sólo
producen alteraciones en la dirección del viento sino variaciones en las
variables de estado del aire (la humedad y la temperatura), debido a
importantes depresiones y sobrepresiones. Este último es el caso de las
grandes sistemas montañosos, como los Pirineos, la cordillera cantábrica y, a
una mayor escala, los Andes o los Himalayas. En las cordilleras, estas alteraciones se producen
tanto en el plano horizontal como en el vertical. En el plano horizontal se
producen alteraciones en la fuerza del viento en los extremos de la
cordillera, especialmente fuertes en el caso de que esta sea convexa. Este es
el caso del fuerte mistral o tramontana originado en los Pirineos cuando
existen condiciones del Norte o del Noroeste.
En el caso de cordilleras de una longitud superior a
los 150 km, el viento sufre alteraciones en el plano vertical que comportan
también cambios significativos en los parámetros de estado del aire. En la
ladera de barlovento, el viento presenta, una ascendencia forzada con
velocidades crecientes. Al llegar a la cima, el viento gana velocidad hasta
una altura que equivale a la tercera parte de la elevación de la montaña. En la ladera de sotavento, la corriente tiene
tendencia a descender y lo hace con importantes turbulencias que producen
torbellinos y rachas violentas y súbitas que pueden presentar roladas de
hasta unos 180º. Más allá de la ladera de sotavento se produce una
ondulación del flujo del viento que puede adquirir una longitud de onda de
una 4 a 5 millas. Muchas veces aparecen en las crestas de estas
ondulaciones nubes lenticulares denominadas también "de viento". Entre las crestas de la ondulación se produce una
zona de viento acelerado y justo de bajo de ellas se generan unos vórtices
que producen vientos más débiles y generalmente opuestos a la dirección
general del viento. Desde un punto de vista náutico, este efecto es muy
característico de la costa este de Nueva Zelanda cuando sopla viento del NO. Hay que considerar que en la práctica estas
situaciones nunca se manifiestan de forma exacta ya que en estos fenómenos
intervienen una gran cantidad de parámetros que pueden producir efectos contrapuestos.
Por este motivo, es preciso recopilar la mayor cantidad posible de datos,
sobre todo a nivel local para poder sacar conclusiones en forma de
modelos de posibilidades. |
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Brisas
térmicas Son
vientos costeros debidos a la diferencia de temperatura entre el mar y la
tierra. Su intensidad depende de muchos factores locales tanto sinópticos
como climáticos. |
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En meteorología se denominan brisas térmicas a los vientos que soplan en las zonas de la costa del mar hacia tierra durante el día y de la tierra al mar durante la noche. Son vientos pues que no se generan por gradientes isobáricos a nivel general, sino a nivel local en las zonas costeras. En las latitudes medias, alcanzan su plenitud durante las épocas en el que el sol caliente con mayor intensidad, es decir, cuando está más alto: de finales de la primavera a finales de agosto. Su intensidad rara vez sobrepasa los 25 nudos y es normal que se sitúe alrededor de los 15. Proceso
de formación Las brisas se producen por el desfase existente en
el proceso de calentamiento del mar y de la tierra por la acción de la
radiación solar.
Durante el día A medida que el sol asciende va calentando la tierra
más rápidamente que el agua del mar. La tierra va calentando el aire en
contacto con ella que asciende al aligerarse; su lugar a viene a ocuparlo el
aire del mar que está más frío. Es decir, se origina un gradiente térmico
que, a su vez, origina un gradiente de presión que causa el desplazamiento
del aire de la zona de mayor presión - la superficie del mar - al de menor
presión - la superficie de la tierra -, generándose así un viento del mar
hacia la tierra que se denomina brisa marina o virazón. Durante la noche Cuando la radiación solar desaparece, la superficie
del mar conserva más tiempo el calor captado durante el día que la tierra, la
cual se enfría con más rapidez. Se produce un gradiente térmico y de presión
inverso al caso diurno: el aire más caliente del mar se eleva y su lugar pasa
a ser ocupado por el aire más frío proveniente de la tierra. Se origina así
la brisa terrestre o terral. |
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En cuanto el sol ha calentado lo suficiente la
tierra el aire empieza a elevarse y poco a poco empieza a entrar el aire del
mar. Esta masa de aire frío se comporta de forma similar a un frente de
origen polar: "empujando" al aire caliente que tiene delante, el
cual, al elevarse, se condensa generado nubes de desarrollo vertical. La
llegada de la brisa marina está precedida pues por el paso del denominado
frente de brisa, zona de convergencia que se forma en alta mar a lo largo de
la mañana cuando el viento de tierra es débil y que se desplaza de forma
irregular hacia tierra.
Adyacente al frente de brisa hay una zona de viento en
calma que marca el límite entre el terral y la brisa del mar. El frente de
brisa se suele desplazar a una velocidad inferior a la fuerza de la brisa. Si
la intensidad de la brisa es débil, la zona de calma del frente de brisa
puede ser muy amplio, hasta alcanzar incluso kilómetros. Las nubes de desarrollo vertical que se forman en la
costa identifican visualmente el frente de brisa y son un buen indicador de
la intensidad que el viento puede llegar a alcanzar. Cuanto más altas sean
más intensidad y extensión puede alcanzar la brisa diurna. La brisa marina no
suele penetrar más allá de 30-35 millas en tierra. El terral es mucho más
débil y rara vez se adentra más de 20 millas en el mar. Dirección
de la brisa Cuando
se manifiesta por primera vez en la mañana, la brisa marina suele ser muy
suave y casi perpendicular a la línea media de la costa. A medida que avanza
el día, tiene tendencia a rolar hacia la derecha (si se mira hacia
barlovento) por efecto de la fuerza de Coriolis .La brisa marina acaba
orientándose de forma casi paralela a la costa. La brisa terrestre sigue un
proceso inverso durante la noche. |
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Todas las condiciones que favorezcan el incremento del
gradiente de presiones entre aire del mar y el de favorecerán la formación de
las brisas. Un gradiente térmico de aproximadamente 4 o 5ºC. Aunque, en general, basta que la temperatura del
aire terrestre sea superior en al menos 1ºC a la del aire marino se dan las
circunstancias que posibilitan las brisas diurnas; por debajo de este valor
difícilmente se establecen. Esto explica que en zonas donde el mar se
calienta mucho, como el Mediterráneo, las condiciones favorables para el
gradiente térmico se den en las épocas en el que el agua está todavía fría y
el sol es capaz de calentar con intensidad la tierra; es decir, a finales de
primavera y principios del verano. A partir de agosto, cuando la temperatura
del agua supera los 22-23º y el sol empieza a perder altura, las brisas
empiezan a disminuir de intensidad y se generan ya con dificultad al entrar
el otoño. En invierno, la capacidad de calentamiento del sol es tan débil que
cualquier circunstancia en contra hace que no existan brisas. Los cielos despejados o la nubosidad débil. La ausencia de nubes favorece el calentamiento de la
tierra durante el día y la su pérdida de calor durante la noche, por lo que
se favorece el gradiente térmico diurno y nocturno. Los cielos nubosos no
dejan calentar la tierra durante el día y guardan el calor de ésta durante la
noche. La inestabilidad térmica vertical. Cuanto más gradiente térmico vertical, más facilidad
tendrá el aire caliente para ascender y generar una mayor depresión, por lo
tanto más brisa habrá. Si en las capas altas de la atmósfera hay aire cálido,
por más gradiente de temperatura que exista entre la tierra y el mar, no
habrá brisa. Esto explica que visualmente se pueda predecir la intensidad de
la brisa por las nubes de desarrollo vertical que se forman delante del
frente de brisa en la costa: cuanto más altas, dependiendo evidentemente de
otros factores locales, más intensa podrá llegar a ser la brisa, como ya se
ha explicado. La ausencia de vientos sinópticos generales. Si existen gradientes de presión general más fuertes
provenientes de depresiones térmicas o polares, las condiciones de viento
marcadas por éstos prevalecerán sobre las brisas térmicas; aunque, en
realidad, ambos gradientes báricos - el general y el local que genera la brisa
- se sumarán alterando la dirección e intensidad del viento sinóptico
dominante o a la inversa: si las brisas son dominantes, las condiciones
generales báricas las influirán en dirección e intensidad. Un caso típico de
esto último lo constituye la característica baja térmica que se forma durante
le verano en la península ibérica. Influye sobre todas las brisas que se
generan en la costa mediterránea desviándolas hacia el oeste. Costa sin una orografía alta. Las paredes montañosas de considerable altitud en la
línea de la costa es un freno considerable a la formación de brisas. Por
contra, los valles las favorecen. Terreno con alto coeficiente de absorción de calor. La tierra pelada tiene más coeficiente de absorción
del calor solar (se calienta más) que los vegetales, por consiguiente las
masas boscosas debilitan las brisas. Por el contrario, el cemento, piedra,
metales y asfalto de las masas urbanas tienen un altísimo coeficiente de
absorción del calor lo que incrementa las brisas. Por otra parte, los automóviles
y las industrias de las grandes concentraciones urbanas incrementan aún más
el calor del aire, por lo que las grandes ciudades |
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costeras favorecen la formación de brisas en sus costas
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